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Una revolución llamada economía digital

En el pasado hacer un negocio sin la presencia del cliente era impensable y tampoco era posible. Con la llegada de la telegrafía, el teléfono, el fax y ahora con la fibra óptica, eso cambió. Con la red Internet, atender y concretar una venta se ha convertido en costumbre.

Debido al avance tecnológico, es impensable que las empresas que se han automatizado vuelvan a procesos de producción manual. Aunque muchos clientes prefieren comprar en persona e ir a las tiendas o empresas que les ofrecen productos y/o servicios, el adquirirlos con hacer un click o tocar la pantalla es una tendencia que va en aumento.

La explicación de qué es la economía digital, comienza desde la conectividad con el uso de medios tecnológicos y que se debe a la invención de la electricidad, además con la automatización de procesos industriales;  el vapor, los motores de combustión y hasta la robótica.

El remplazar trabajos manuales por maquinas redujo tiempos, costos y aumentó la calidad. La división y especialización del trabajo que menciona Adam Smith, son entre otras las causas de la aparición de la revolución digital. Con las ideas anteriormente expuestas las sociedades se modernizaron y se formó el acervo económico propio para el uso y la creación de las tecnologías digitales.

Los costos marginales se entienden como la unidad de más que se elabora en el proceso industrial y administrativo, sea de un bien o servicio comercial. Con la automatización, la informática y la conectividad, lo que se busca es que los costos marginales no afecten la inversión y así lograr que el emprendimiento se clasifique dentro de la economía digital.

Lo digital es todo aquello que tiene que ver con la tecnología, las telecomunicaciones y lo virtual. Es por lo anterior que existe ahora el e-Commerce, e -Business…,  que exige que las empresas cuenten con la infraestructura de soporte dentro de la “cadena de valor”.

Por otro lado, la economía del conocimiento que se complementa con la economía digital en el contexto global,  da lugar a que las empresas que se dedican a los estudios de mercados o cuentan con las áreas dentro de la organización para conocer cómo es la oferta y cómo garantizar la demanda, empleen conceptos que han aparecido como computación en la nube, big data analytics, blockchain, machine to machine, internet of things… entre otros anglicismos.

Nicholas Negroponte dice  “El uso de bits en lugar de átomos”,  es una metáfora que se aplica en todo tipo de negocios, en cuanto al uso de las materias primas o insumos para producir un bien o servicio comercial. Es decir que todo se convierte en datos para ser analizados, y así  lograr el producto que se ofrece y también comprender la experiencia que tiene el cliente con lo que compra.

Don Tapscott, autor del libro ‘La economía digital: promesas y peligro en la era de la inteligencia en redes’, quien popularizó el término de la economía digital, dice que crear riqueza no se logra con tener los medios de producción sino con el saber cómo se usan. Por lo anterior la economía del conocimiento con la digital converge y facilita el hacer negocios, así como el uso de las tecnologías, la comunicación y la programación informática, la satisfacción de los clientes y que generan riqueza.

Entonces, no importa el lugar donde se esté, el auge de las economías del conocimiento y digital logra beneficios tanto para el cliente como para el vendedor o empresario. La rentabilidad se visualiza, principalmente en la disminución de costos que implican las ventas presenciales.