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Consejos para manejar Clientes Difíciles.

Las personas que llegan a su empresa con una actitud poco favorable, pueden tener la capacidad de generar un ambiente negativo no solo en su empresa si no además en el ambiente laboral debido a que si no se le aceptan las condiciones con las cuales quiere realizar el negocio podría generar una baja en las utilidades y disminuir considerablemente las relaciones comerciales que benefician a la empresa. Cuando un cliente se encuentra molesto por algún contratiempo en la entrega de su trabajo, se le debe escuchar con paciencia para comprender a fondo cuales son las quejas que él quiere dar y en el momento en el cual el cliente vea que no se va a justificar o sacar excusas para remediar el daño hecho, se calmará y escuchará lo que se le deba decir.

Es importante mantener una comunicación con los clientes estableciendo una confianza por medio de los logros que se han realizado a la hora de hacer alianzas comerciales y en las relaciones interpersonales; el camino al éxito se empieza a formar por medio de los intereses y las atenciones que se le hagan a los clientes, ya que estas empezarán a recomendar sus servicios a otras empresas. En el momento en el cual el cliente esté molesto se debe tener claro que varias opiniones fuera de contexto son válidas, pero esto no quiere decir que se va a responder de la misma manera, se debe procurar llegar a la calma para buscar soluciones en beneficio a todos.

De igual modo, se debe tener en cuenta que cada persona tiene su responsabilidad y aunque no se trata de echar culpas sino de hacer caer en cuenta a las personas involucradas que las equivocaciones cometidas no se pueden volver a presentar; lo fundamental es crear acuerdos para mantener esos puntos pactados. Existen varios tipos de clientes, varios de ellos son los siguientes:

El Cliente inseguro. No están seguros de las condiciones planteadas para la realización de un trabajo, desconfiando de cada paso que se haga, revisando en cada momento los cambios realizados. Las personas que lo rodean deben generarle confianza y seguridad tanto por lo que hace, como por el trabajo de los demás.

El invasor de fronteras. Interrumpe en todo momento al trabajador, no respeta sus horarios ni los planes que ya tiene proyectados para llevar a cabo, piensa en todo momento que todo se debe hacer sin importar el orden; por ello es importante establecer límites y determinar el paso a paso del trabajo.

El Cliente que no hace nada. Estas personas no hacen nada por dar avance a los proyectos que están en marcha, no producen y esperan a que todo el trabajo este desarrollado en el menor tiempo posible. Se debe investigar primero por que no desarrolla habilidades en los procesos, ya sea por presión de un superior, inseguridad en sí mismo o simplemente evade toda responsabilidad de una parte del trabajo.

El sabelotodo. Cree saber más de su empresa que cualquiera, no deja aportar sugerencias, ideas y a todo le ve el lado negativo debido a que son personas autoritarias e instructoras. Se les debe establecer unas funciones especificas, en donde se respete el trabajo del compañero y si es necesario decirle en algún punto que para eso fue contratado, para innovar ideas de su compañía.

El Cliente Insaciable. No considera que el trabajo realizado sea bueno, controlando en todo momento a las personas que realizan el trabajo, no felicita cuando los resultados son positivos. Se debe detallar la propuesta para poner las ideas claras desde el principio,

El Cliente tirano. Todo aquel que trabaja para ellos, termina odiándolos. Se debe hablar con él para obtener cambios en su comportamiento.