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¿El auge digital ha generado aturdimiento social?

En consecuencia de la evolución humana hemos impuesto la era digital, aquella que nos enjauló en los mismos dogmas que se creían superados en alguna revolución o lucha pasada.  Actualmente rige el nuevo sistema de vigilancia, del panóptico antiguo al panóptico digital. En él ya no hay que dominar a nadie, cada individuo crea la casilla virtual en la que incorpora todas y cada una de las piezas que lo identifican.

Sin embargo, es inadmisible desprestigiar el poder de la Internet como instrumento y/o proceso informático que involucra la creación textual, gráfica, sonora y audiovisual para la emisión y recepción de mensajes abundantes y en tiempo real, en contextos tanto locales e individuales, como globales y colectivos. Dichas funciones han acelerado las estructuras sociales, políticas y económicas hacia modelos globalizados e industriales.

La sofisticación de las herramientas tecnológicas, el auge de las plataformas digitales y la convergencia de redes y medios han generado un aturdimiendo social.  Al parecer, la cantidad de medios de comunicación e información en red no aseguran una interrelación exitosa. En cambio, crean y fortalecen los canales para la dominación de masas, la imposición económica y la soberanía estatal. Según Manuel Castells, en su libro Comunicación y Poder, la misma disociación que intento argumentar, ya que “las fuentes de poder social en nuestro mundo -violencia y discurso, coacción y persuasión, dominación política y enmarcado cultural”.

El problema aparece cuando sobrevaloramos las nueva generaciones y sus tendencias. Se debe reconocer que las tecnologías han limitado el espacio y el tiempo, lo cual obligaron a redefinir el término “vida privada” y lo almacenaron en una gran base de datos que constantemente recuerda estar en línea consumiendo, interactuando, compartiendo y creando un contenido lleno de discursos, lenguajes, códigos y conductas de prototipos inocuo.

 

Las consecuencias de la nueva era

La evolución y desarrollo que tanto se anhelaba establecería un mundo más solidario, igualitario y cordial.  Se han impuesto normas y aprobaciones, competencias y ataduras, códigos y etiquetas que impulsan el consumo y la producción para evitar  el desorden y la libertad.

Desde entonces, las estrategias de espionaje salen a relucir porque este perfil está totalmente definido, debido a que saben lo que buscamos, compramos, enviamos y demás. De hecho, la desinformación ha causado el imperio de ideas de segregación y exclusión.

Las relaciones que se han construido para comunicarse personalmente se han debilitado, la cotidianidad se ve representada en un circulo para que otros nos aplaudan. Para Byung Chul Han, filósofo alemán de origen coreano, se afronta un cambio considerable de la sociedad del rendimiento que relaciona personas estéticamente bellas, líderes, exitosas, sonrientes, positivas y con un futuro brillante.