EVENTOS NOTICIAS

Habilidades diferenciadoras a la hora de encontrar trabajo

Desarrollar elementos diferenciadores con relación a actitudes y capacidades en el quehacer profesional permite la formación de un perfil basado en competencias y habilidades que hacen frente a los diferentes retos presentes en el medio laboral.

¿Por qué marcar la diferencia? No se trata de un asunto de sobrepasar a otros, es principalmente hacer las cosas mejor y que el trabajo tenga más calidad. Es así como competencias y habilidades sumadas a los conocimientos y a la experiencia permiten asumir de manera práctica y efectiva los diferentes procesos y exigencias para fomentar atractivos que para el mercado laboral actualmente están funcionando debido a que las empresas valoran el pensamiento crítico de colaboradores y su respectivo papel frente a la toma de decisiones.

Frente a esto, las habilidades blandas son significativas en cuanto son una combinación de destrezas destinadas a saber escuchar, dialogar, comunicarse, liderar, estimular, delegar, analizar, juzgar y negociar con el fin de tener una buena interrelación.

Por lo que Lizi Sparrow, directora de Gestión Humana de KPMG Perú, señala que “las habilidades blandas abren un abanico de posibilidades en nuestra línea de carrera, ya que respaldan la destreza técnica y funcional de nuestro rol”.

A la hora de encontrar trabajo se toma en cuenta la capacidad de adaptación, la motivación, la ética y la confianza que de forma conjunta logran perfilar al profesional como una persona que, además de sus procesos formativos, también debe tener valores diferenciadores para garantizar la efectividad de su desempeño en una organización.

Sin embargo, la creatividad, la capacidad de coordinación con los demás, el manejo de personas y el trabajo bajo presión se convirtieron en elementos claves en el momento de asumir un puesto de trabajo.

De este modo es importante considerar las diferentes competencias que permiten encontrar un buen trabajo. Competencias de base como lo son el conocimiento, la experiencia y la formación para aplicar a un trabajo; las competencias técnicas que son las adquiridas luego de haber tenido un proceso de formación específico con el fin de afianzar un quehacer determinado con el que se puede ser experto; y las competencias transversales que son las habilidades y aptitudes para el desarrollo eficaz de un trabajo.