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Pedagogía y convivencia escolar para la paz

Espacios de socialización e integración para la formación pedagógica de los estudiantes logran ser concebidos como sistemas sociales que otorgan fuerza a la consolidación de procesos para el fomento de la participación interactiva, entre diferentes actores que conviven respecto al ser y el hacer en la sociedad.
La convivencia y tolerancia social contemplan sus bases en medio de la actividad escolar, puesto que es allí donde existe la apertura a un mejoramiento de la interacción y el relacionamiento entre los diferentes actores sociales.
Bajo esa mirada, los fines y propósitos de la educación posibilitan una reflexión clara respecto a actos culturales que, en diferentes escenarios, determinan una apuesta por el respeto por el otro, el cual es dado a partir de la acción mediadora de docentes y la inmersión a un contexto social en el que efectivamente se hace necesario el saberse vincular con los demás.

Asimismo, la cultura de paz y la convivencia para la sociedad determinan una clara dinamización con relación a la capacidad de adaptación frente al otro, para asumir un ejercicio educativo capaz de responder civilmente con solidaridad, cooperación y participación, siendo estos actos pluralistas y de integración.

Por consiguiente, principios y valores tanto éticos como morales deben responder a una consciencia respecto a la  diversidad ideológica, cultural, política, social y económica para la formación de ciudadanos capaces de llegar a consensos que se basen en la solidaridad, responsabilidad y tolerancia para hacer valer los derechos de los otros.

De este modo, el fortalecimiento que debe envolver a la capacidad para resolver éticamente los  problemas es posible por medio de una intervención constituida en actos de comunicación y reconocimiento de quienes integran el sistema.

Por lo tanto, el abordaje de una cultura de convivencia se fortalece al comprender un acercamiento consolidado por el diálogo como fuente de confianza que, como elemento vinculante, conlleva a relaciones fluidas, integradoras y asertivas en la sociedad.

En este sentido, la escuela primaria es consolidada como un escenario donde existe y es posible la apuesta y práctica de los principios pedagógicos centrados en los valores de convivencia como generadores de cambios para llevar a cabo procesos de socialización

El diálogo como fuente cultural de convivencia

La convivencia como proceso de interacción conserva como fundamento el diálogo, acción que posibilita la resolución de conflictos al traer a consideración las necesidades del otro. Es una fuente de relacionamiento que propone un acercamiento respetuoso y mediador, y que lejos de la imposición, refuerza la efectividad de consensos como parte de una misión estratégica y educativa dentro de la sociedad civil.

En definitiva, el diálogo concreta el acercamiento humano al valorar las necesidades del otro, por lo que es también una fuente de concreción estratégica para la cultura de convivencia y de paz, bajo relacionamientos que no son impuestos y que buscan el consenso.